Jorge Hermann

Ser o no ser, esa es la cuestión

Director Hermann Consultores

Por: Jorge Hermann | Publicado: Lunes 1 de junio de 2015 a las 04:00 hrs.
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Demasiado intensas han sido las tres semanas desde que Rodrigo Valdés asumió como Ministro de Hacienda. La desconfianza y la incertidumbre que generó Alberto Arenas fueron de tal envergadura, que su arribo es visto como una suerte de alivio económico.

Es cierto, Valdés le devolvió el perfil perdido a Hacienda, pero el camino por delante para revitalizar la economía es el más pedregoso que le ha tocado a un ministro en democracia.

A su favor, técnicamente está bien acompañado. El corazón económico del gobierno es el triunvirato de Hacienda (R.Valdés, A.Micco y C.Soto) más el Ministro de Economía.

En su contra, la fuerte expansión del gasto público, que ha amortiguado la caída de la demanda privada, ya hizo su trabajo e insistir en ello, significa terminar el gobierno con un déficit estructural en las finanzas públicas. Además, aún perdura el shock negativo de incertidumbre sobre la demanda privada por las malas políticas públicas (reforma tributaria, educacional, laboral, Sernac, Código de Aguas).

A fin de dar señales al mercado, Valdés le puso un bozal a las pretensiones laborales de la CUT y comunistas en la negociación ramal, la indexación al IPC en la negociación y la necesidad de avanzar en adaptabilidad laboral. Las réplicas fueron claras, el diputado comunista G. Teillier señaló que Valdés se puso muy pro empleador y debiera mirar el interés de los trabajadores y, a su vez, el Partido Socialista señaló que si quiere apoyo parlamentario debe juntarse con ellos y explicar a qué se refiere.

Por otra parte, para dar señales a la Nueva Mayoría, Valdés afirmó que no está para detener las reformas, descartó cualquier ajuste tributario y dijo a los empresarios que no vean fantasmas donde no los hay. La réplica del empresariado fue pedir señales más potentes y medidas más concretas para lograr el crecimiento.

Dada la cuerda floja política por la cual está caminando, con una Nueva Mayoría bipolar y un empresariado ansioso por la sensatez, ¿Qué es lo que puede hacer?

Lo que se necesita es una "terapia de shock" con reformas microeconómicas que revitalicen la productividad, a fin de reactivar nuestra anémica economía. El ministro mencionó que priorizará los proyectos de ley amigables con el crecimiento.

Pues bien, el gobierno anterior dejó varios proyectos de ley que deberían ser considerados por la autoridad, ya que están dirigidos precisamente al corazón del problema, tales como firma electrónica, modernización de notarios, datos personales, adaptabilidad laboral agrícola-turismo, cabotaje marítimo, modernización del Sence (consejos de competencia), propiedad intelectual, publicaciones digitales, teletrabajo, jornada laboral jóvenes, salas cuna para trabajadoras, entre otros.

En pocas palabras, no solo voluntad, sino que también coraje y determinación, es lo que se necesita para caminar sobre la cuerda floja política y para aplicar una terapia de shock productiva, porque el riesgo de salir debilitado política y técnicamente está a la vuelta de la esquina.

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